¿Está desorientado o preocupado ante la crisis? ¿Le gustaría saber cómo la enfrentan personas con más experiencia? Para su último número de agosto, la revista Capital entrevistó a seis gerentes generales de empresas chilenas, quienes por su larga experiencia han vivido varias crisis económicas y han extraído enseñanzas. La mayoría de ellos no sufre sobresaltos hoy en día.
Nos hemos tomado la libertad de extraer esos aprendizajes, en forma de ocho consejos para todos los emprendedores que observan con temor el actual momento. Y podríamos agregar un noveno, que se desprende de todas sus opiniones: una crisis es momento de aprender, de prepararse para la próxima oportunidad.
Pensar creativamente: “Ante una crisis uno siempre tiene que pensar out of the box; es decir, salir de los esquemas, ver las cosas de otra manera” (Felipe Cerón, gerente general de AES Gener).
Mantener la calma: “Cuando se es más joven y se viven las primeras crisis, uno tiende a desesperarse un poco, se angustia y a veces pierde de vista los objetivos. Eso puede ser grave, porque finalmente las compañías se van desarrollando sobre determinados pilares, los que no se pueden replantear de un día para otro y menos en estos períodos de adversidad” (Patricio Contesse, gerente general de SQM).
Tener deudas a largo plazo: La crisis asiática de 1997 enseñó al gerente general de SQM otra lección. “De un día para otro nos quedamos prácticamente sin líneas de crédito en los bancos. Ahí aprendimos que las empresas debemos tener deudas a largo plazo, aunque sean un poco más caras. Al menos eso te resguarda frente a la eventualidad de que los bancos te cierren las puertas. Desde ese entonces siempre hemos mantenido un nivel de caja que aparentemente no era necesario, pero que nos ha hecho dormir tranquilos”. En general, dice Patricio Contesse, “las empresas tienen que hacer reservas para estar preparadas para períodos difíciles y nunca perder de vista los conceptos de austeridad, costos y, por sobre todo, siempre se debe contar con una administración muy realista”.
Resguardar la fortaleza financiera: “Como resultado de crisis pasadas, decidimos que si queríamos crecer nuevamente lo teníamos que hacer prefinanciando nuestras inversiones. De esta forma, cuando vino la crisis el año pasado, nosotros teníamos en caja muchos recursos que estábamos juntando para poder enfrentar nuevas inversiones. Por consiguiente, estamos en condición de superar este período con dinero en caja y sin sobresaltos” (Jaime Charles, actual gerente general de CAP). En la crisis de 1982, recuerda, “lo más difícil fue ver cómo caían a nuestro lado empresas que parecían sólidas. De esa experiencia me quedó grabado para siempre que es preferible dejar pasar oportunidades comerciales, si ellas suponen poner en peligro la fortaleza financiera de una firma. Esa es la clave. Uno tiene obligaciones no sólo con los accionistas, sino con los acreedores, clientes y su personal, y eso es más importante que tomar un riesgo, por atractivo que sea”.
Más que un consejo, Charles tiene también una reflexión muy interesante para estos períodos: “En las crisis uno se da cuenta de la cantidad de reservas ocultas que hay en una compañía”.
Pensar con flexibilidad y no a corto plazo: “Los blindajes no existen, los ciclos se repiten y hay que tener flexibilidad para tomar decisiones a tiempo… Hoy sabemos que no podemos mirar sólo a corto plazo. Un cliente puede estar con problemas ahora, pero si su negocio es viable y las perspectivas son buenas, hay que apoyarlo. Y justamente en eso estamos” (Oscar von Chrismar, gerente general del Banco Santander).
Ser prudentes con los riesgos: “También es un pilar fundamental la prudencia en los riesgos, lo cual te lleva a tener áreas de riesgos independientes del negocio y los riesgos debidamente reflejados en los balances”, es otro de los consejos de Von Chrismar, quien también opina que comienza a salir el sol para los pequeños emprendedores: “Vemos una recuperación leve en el crecimiento de los créditos de consumo y para las pymes, lo que sin duda es un síntoma de mejoría en las expectativas”.
Buscar otras oportunidades: “Lo que uno no debe hacer es paralizarse porque, como muchos dicen, también hay oportunidades que se pueden tomar. Otra típica reacción es poner foco en la eficiencia y la productividad, lo que veníamos haciendo con fuerza antes de la crisis” (Enrique Ostalé, gerente general de D&S).
Actuar con agilidad: “Hay que reaccionar de inmediato a la caída en ventas a través de la cadena logística, ajustar las compras a los nuevos estándares en términos de amplitud y profundidad de la oferta” (Pablo Alcalde, gerente general de La Polar). Su consejo apunta a controlar los costos, disminuir la inversión y simplemente adaptarse a la nueva realidad del mercado. Es, por lo tanto, una norma general, que sirve en cualquier tiempo y que permite a cualquier empresa o microempresa sentar las bases para seguir creciendo en el futuro.
Osvaldo Campos H.
Periodista