Hay dos vías para mejorar la competitividad de una empresa que a veces pueden parecer opuestas: reducir costos y mejorar la calidad. Porque, si reducimos costos, lo lógico es que la calidad se deteriore en algún punto del proceso o del producto. Y si mejoramos la calidad, normalmente habrá un aumento en el costo de la producción.
Pero hay una alternativa que permite mejorar la competitividad, con mayor calidad y con costos más bajos. Por supuesto, no es una fórmula mágica y requiere tanto de inversión como de una mirada a largo plazo.
Se trata del concepto "Desarrollo de proveedores", que básicamente apunta a conseguir que nuestros suministros sean más baratos y mejores por la vía de ayudar a que sus productores sean más eficientes. Es decir, se trata de que una empresa mayor apoye a empresas proveedoras menores, para que todas ganen en el proceso, incluso el consumidor final del bien o servicio.
Por supuesto, habrá empresas que no puedan ayudar activamente a sus proveedores, aparte de orientaciones para que mejoren su oferta, debido a la falta de recursos para ir más allá.
Aquí es donde se inserta una importante ayuda del Estado. CORFO dispone del "Programa de Desarrollo de Proveedores" (PDP), que justamente apunta a conseguir esos beneficios para todas las empresas: las menores, que actúan como proveedoras, pueden mejorar la calidad de su producto y el vínculo comercial con su cliente, mientras las empresas mayores (“demandantes”) se aseguran de la calidad de los productos y/o servicios en su cadena productiva.
En términos generales, el PDP es un subsidio a proyectos de fortalecimiento de proveedores, quienes reciben servicios especializados, asesorías profesionales, capacitaciones, difusión, asistencia técnica y transferencia tecnológica, entre otros beneficios.
Un requisito es que la empresa demandante tenga ventas netas superiores a las cien mil unidades de fomento al año. Cuando desee mejorar una línea productiva, tiene que presentar un proyecto a CORFO -a través de un Agente Operador Intermediario (AOI)-, para que se evalúen su elegibilidad y su calidad técnica.
La ayuda viene una vez aprobado el proyecto y se da en dos fases:
Aunque de bajo perfil público, se trata de un programa de gran utilidad, en el que todos ganan. Es por ello que anualmente se desarrollan cientos de PDP en todo el país, los que benefician a miles de empresas de todo tamaño. Según datos de CORFO, en 2008 se llegó al punto máximo de utilización de esta herramienta, con 301 proyectos que beneficiaron a 6.808 empresas.
Respecto a los montos invertidos, la información pública dice que en el período 2006-2009, CORFO cofinanció un total de 22.647 millones de pesos, mientras los empresarios invirtieron 17.844 millones de pesos.
APOYO A LAS REGIONESEs destacable que se trata de un programa de vocación regionalista. Esto, porque son las regiones distintas de la Metropolitana las más beneficiadas. En el período mencionado, las tres regiones que destacaron fueron: Maule (con 2.532 empresas), Biobío (con 2.112) y Los Lagos (1.657).
En parte, esto se debe a que los PDP ya ejecutados se concentran en el ámbito agrícola y alimentario, aunque no hay ninguna discriminación a partir del rubro. Algunas empresas que han desarrollado al menos un PDP son: Soprole, Tattersall, Frutos del Maipo, Nueces del Choapa, VTR, Rabie, Gerdau Aza, GasValpo, Watt’s, Frutícola Olmué, ENAP, Carnes Ñuble, Bosques Cautín, Nestlé, Constructora Bravo-Izquierdo y Supermercados Versluys.
Es importante el uso del PDP en la minería. No sólo porque todas las grandes empresas han aprovechado esta herramienta (y aún lo hacen) en algún momento, sino porque se trata de uno de los aportes de CORFO al desarrollo del Cluster Minero, instalado en 2008. La agenda estratégica diseñada considera objetivos de corto, mediano y largo plazo, que apuntan a reducir el déficit en cinco ejes estratégicos: Innovación, Capital Humano, Desarrollo de Proveedores, Clima de Negocio y Asociatividad.
El caso de la minería puede ayudar a dimensionar el impacto social que pueden tener los PDP. Basta pensar en el norte del país, donde las operaciones mineras son el principal soporte económico de extensas zonas. Mediante el desarrollo de los proveedores, esas localidades no sólo proveerían mano de obra, sino también un conjunto de bienes y servicios, desarrollados de acuerdo a los estándares internacionales que manejan esas empresas.
Por lo tanto, podemos pensar en alguna pyme que hoy entrega humildemente un producto a una minera pero mañana, después de un PDP, contará con habilidades para competir internacionalmente. En los tiempos actuales, no es un sueño tan lejano...