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Fuente: Presidencia de la República
...Pero resulta

Previamente, destacábamos en esta sección lo difícil que resulta ser emprendedor en Chile, debido a la ausencia de un trabajo conjunto de la sociedad para crear un entorno favorable. Mencionábamos distintos pasos positivos, pero enfatizando que la falta de un esfuerzo país conspira contra la posibilidad de una mejora estructural, que beneficie realmente a quienes desean desarrollar un negocio.

Para no quedarnos con una visión algo pesimista, ahora enfatizaremos el enfoque contrario: cómo día a día se trabaja para mejorar las condiciones favorables al emprendimiento.

En ese sentido, tienen especial importancia los esfuerzos que realiza el Gobierno para crear condiciones más amistosas para el emprendimiento. En este esfuerzo se enmarca el reciente lanzamiento del "Plan A. Acciones para activar tu negocio”, que pretende canalizar $ 28 mil millones para beneficiar a 170 mil empresas y emprendedores.

Una característica importante de esta iniciativa es que reúne los esfuerzos de privados y de numerosas instituciones públicas, encabezadas por los ministerios de Economía, Trabajo y Agricultura.

En los últimos años, este trabajo conjunto se ha apreciado también en los procesos de modernización de varias entidades, que así esperan constituirse en una ayuda significativa para las personas que deseen lanzar su emprendimiento. Por ejemplo, la Corporación de Fomento (CORFO) inició en 2006 la creación de las Agencias Regionales de Desarrollo Productivo (ARDP); el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) implementó en 2007 el Sistema Integrado de Generación de Ingresos (SIGI); y el Servicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC) implementó Chile Emprende y reforzó su Capital Semilla.

Paralelamente, ha aumentado el número de programas dedicados a los emprendedores nacionales, con lo que el Gobierno abandona la lógica asistencialista que sólo tiene resultados cortoplacistas.

Y también aumentan los fondos asignados para apoyar a los emprendedores en la difícil tarea de iniciar su negocio, como lo muestra el “Plan A”, que innova a través del aporte de unos $ 6.700 millones del sector privado.

Es cierto que los presupuestos nunca serán suficientes, pero al menos van mejorando cada año.

Tampoco se puede negar que hay tareas pendientes en materia de financiamiento a los pequeños emprendedores, como demuestra la ausencia de mecanismos de financiamiento de largo plazo, pero al menos se trabaja en el problema y en el diseño de soluciones.

En todo caso, el capital financiero no es el único importante en este tema. También deben considerarse el capital social y el humano.

En ese sentido, junto a los esfuerzos institucionales para facilitar la tarea de quienes desean iniciarse en el microemprendimiento, hay otro factor que ayuda a sortear los obstáculos y llevar a la consolidación de nuevos negocios: la calidad de los propios emprendedores chilenos. Aparte de sus competencias y de su preocupación por cumplir metas, por ejemplo, habría que destacar su perseverancia para salir adelante y tener éxito más allá de las barreras existentes en el sistema.

En resumen, el Plan A corona una serie de buenas noticias para los emprendedores. Pero no hay que ser autocomplacientes y sí mantener presente que falta mucho por hacer para posicionar a Chile como un país emprendedor. Además, ya ha habido cinco planes especiales para el sector y sus resultados en el largo plazo fueron nebulosos, por lo que es razonable cierta cautela ante esta nueva iniciativa.

Mientras está pendiente esta evaluación, CMC Soluciones apoya la Agenda Pro Emprendimiento, como toda medida que vaya en favor de quienes desean lanzar una pequeña empresa y sueñan con el éxito.



Álvaro Carrasco Pérez

CMC Soluciones