Imagen en reemplazo de flash

 
El lema de Aurelia Valdés:

"La felicidad es una actitud"

Sanat Kumara, el centro de masajes que instaló en Valparaíso, le ha deparado grandes satisfacciones, tras una vida de búsqueda.

 

 

Trabajar como hormiga. Ese es el secreto del éxito, según Aurelia Valdés Cuadra, quien actualmente comienza a cosechar los frutos de su vida de trabajo y del apoyo recibido de FOSIS y CMC Soluciones.

Ella tiene su propia empresa de masajes en el centro de Valparaíso, donde aplica los conocimientos de reflexología, maxofilaxia, quiromasaje y mio-pilates que adquirió durante varios años de estudio, atreviéndose a innovar con las técnicas que domina. Su agenda permanece copada.

Sus comienzos fueron como peluquera, y así participó en el primer nivel de los programas del Fondo de Solidaridad Social e Inversiones (FOSIS), cuando decidió independizarse y transformarse en empresaria. Pero el destino le tenía reservada otra tarea y ese primer paso no prosperó.

"Mis mismos clientes... me decían que tenía buena mano para ser masajista; yo hacía masajes a cuero cabelludo", dice Aurelia, al recordar el momento en que decidió cambiar de rubro. En ese momento le llegó la invitacion de un centro médico que hacía cursos de reflexología. "Me metí a Internet, me documenté, y, como 20 años atrás había recibido sesiones porque había estado bien mal de salud, yo sabía lo que era, lo efectivo que era. Entonces, empecé a estudiar reflexología", recuerda.

El segundo nivel de FOSIS, en el Programa de Apoyo a Actividades Económicas (PAAE), le permitió comenzar de nuevo y esta vez fue de la mano de CMC Soluciones.

"Empecé con CMC en el segundo piso, en el PAAE. Ahí yo adquirí la camilla, porque cuando empecé no tenía. Partí con una camilla 'arrendada', porque una amiga me la pasó por nada casi. Tenía el escritorio, mi título... uno solo, mi diploma. Ahora está lleno. He optimizado todos los recursos que me han dado".

- ¿Después de aprender reflexología, siguió estudiando?

- La reflexología no me daba mucho crecimiento, porque es una terapia complementaria, poco conocida y que tiene contraindicaciones; es muy seria. Mientras estaba haciendo un curso de inglés, en el Instituto John Kennedy, vi que en otro curso estaban haciendo masajes corporales, estéticos. Al otro año me matriculé y estudié maxofilaxia, que son los masajes estéticos corporales: reductivos, reafirmantes, levantamiento de glúteos. Todas esas cosas que nos gustan a las mujeres para estar más bellas...

- ¿Y cuándo se instaló con su propia sala de masajes?

- Ya tenía mi iniciación de actividades y después me instalé aquí, amplié mi giro, saqué patente, tengo primera y segunda categoría y ahí postule al PAAE y pedí camilla y todas las otras cosas. Me empezó a ir bien, aunque no tan bien como ahora.

- Eso fue hace un par de años ¿Por qué cree que su negocio despegó en este tiempo?

- El trabajo hormiga que yo he hecho. El marketing, por ejemplo. Yo estoy metida en las páginas amarillas que son gratuitas en Internet, tengo un blog, que fue antecesor de la pagina web, aunque tengo que actualizarlo. Estoy en el OXL también. Y yo sola busqué esas cosas. En CMC me dieron el impulso inicial para meterme a Internet, a hacerme un blog, pero de ahí yo he partido sola, me he ido buscando sola las instancias.

- Y ahora ya ve los frutos...

- Después de un año y un poquito más despegó el negocio. Porque yo tuve la paciencia y la perseverancia de la hormiguita, de ir construyendo mi hormiguero. Bien tapaditos los hoyitos para que no se inundara con la lluvia, con las deudas, con qué se yo. Tuve esa perseverancia y además fui previsora.

- A sus compañeros en los cursos de FOSIS usted les dijo que hay que gastar para ganar...

- Claro, porque hay gente que no quiere gastar nada. Y hay que hacer los trámites, hay que ir a los lugares, hay que pagar una imprenta para que te haga las cosas. Por ejemplo, tengo ahora unas gift cards que yo misma hice y están con mi imagen corporativa.


UN CORAZÓN ESCONDIDO

El salón de masajes, que por ahora atiende ella sola, tiene un nombre muy especial: "Sanat Kumara", un término del sánscrito, antiguo idioma de la India, que significa "Siempre Joven".

Esto se relaciona con otro de los intereses de Aurelia Valdés, la espiritualidad del hinduísmo, que por ejemplo se expresa en el yoga. El nombre del centro de masajes, explica ella, "está basado en esos principios, y trato de darle a la gente, aparte de un bienestar físico, un bienestar espiritual. Y aunque yo haga masaje estético, sin quererlo la gente se va relajada de aquí".

El mundo de los masajes es relativamente reciente para ella, pero el aspecto espiritual hace mucho que la acompaña, a lo largo de una vida de múltiples facetas, como ella cuenta.

"Yo he hecho de todo. Estudié contabilidad (dos años eso sí, no terminé porque no me gustó), guardia de seguridad del OS-10, cajera bancaria, fotografía, peluquería, repostería, pastillaje, coctelería... He hecho miles de cursos, miles, miles de cosas. Siempre buscando, siempre buscando. Me he caído hartas veces y hartas veces me he tenido que levantar. Soy una sobreviviente de este sistema. Pero estoy feliz, porque si no hubiese pasado por todas esas cosas, yo no sería la persona que soy. En una vida, he vivido muchas vidas.

- ¿Y ahora encontró su lugar?

- Sí. Estoy tranquila, y estoy feliz. Además esta empresa me ha dado satisfacciones no solamente económicas, sino que también personales, profesionales, de ser valorada... Estoy contenta con las decisiones que he tomado. Estoy muy contenta, muy satisfecha. También estoy muy agradecida, porque las personas que han creído en mí no se han llevado una desilusión ni se han visto frustradas.

- Cuando alguien se siente así, se nota en lo que hace...

- Me encanta hablar, no de mí, sino de que todo es posible. Que la felicidad es una actitud más que una circunstancia, como tengo puesto en mi página web. Yo inventé ese eslogan... Tengo otro. Mi centro se llama "Masajes Samat Kumara, el centro del bien*estar". Estar bien. Eso es todo lo que abarca esta empresa, que se ve chiquitita, pero tiene una gran fuerza, un corazón escondido.

 

Ver